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Los jubilados del sistema privado tienen que encenderle velitas a cuanto santo pillen, porque según el ex ministro del Trabajo. Osvaldo Andrade, el invento diabólico del Pepe Piraña esta de punto de irse de espaldas al barro.
Por William Brautingham
Con la espléndida patudez que le caracteriza, el gobierno del Sebas Piraña ha marcado la meta de un buen sistema de salud como el segundo objetivo a conseguir tras la supuesta caída de los índices de pobreza en la pasada de moda y poco certera encuesta Casen.
La realidad es que el tema hace agua por todos lados.
Pero a los habitantes La Moneda la realidad no le interesa. Solo la marihuana política, la promesa sin impulso, la mentira bien dicha y repetida hasta el cansancio.
Por eso plantean que desean terminar con las listas de espera y llevar adelante una reforma que establezca un plan garantizado para usuarios del sistema público y privado.
Sin embargo, el senador PS, Fulvio Rossi – el que usa de la buena, verde y concreta --, declaró con toda razón que no entiende al gobierno "cuando habla de la reforma de salud, porque este es un gobierno que ha privatizado la salud y de hecho las transferencias de recursos públicos en el ámbito sanitario al sector privado se han más que triplicado respecto al gobierno anterior".
Rossi explicó que "se ha avanzado poco en la materia en este gobierno" y que la "gran reforma de salud se inició durante el gobierno del presidente Ricardo Lagos con el Plan Auge que efectivamente fue un reforma de verdad".
El proyecto que plantea una reforma al sistema de las empresas financieras de la salud, las Isapres está archivado en la Cámara de Diputados desde diciembre. En tanto, expertos señalan que el sistema privado está enfrentando cambios profundos pero no necesariamente para mejorar salvo los ingresos de los propietarios.
No olvidemos que supuestamente, el Piraña ya no es el dueño de la Clínica Las Condes ni su ministro de Salud, el director de este gigantesco y caro hospital privado.
"Necesariamente el sistema privado tiene que morir tal como lo conocemos y el rol de los privados, tanto en el sector asegurador como el sector prestador, debe cumplir con estándares que al menos el sector asegurador no está cumpliendo", argumentó Sebastián Pavlovic, ex jefe jurídico del ministerio de Salud.
Sin embargo, Pavlovic manifestó que "considerar que la muerte de las Isapres como la muerte del sistema privado también es una exageración, porque existe toda una red de prestadores privados que va a seguir funcionando sin dudas".
Ante este escenario, Rafael Caviedes, director ejecutivo de la Asociación de Isapres, aseguró que se necesita una reforma que asegure la continuidad del sistema privado y que no cesen el flujo de billetitos que les llega.
"Es necesario buscar una herramienta que le de seguridad jurídica a los contratos, tanto para los afiliados como para las instituciones. Nosotros creemos que el sistema de salud privado le entrega beneficios de salud a la población, creo que hay que cuidarlo, hay que promocionarlo, hay que tratar que cada día más chilenos puedan hacer uso de los beneficios de la medicina privada que son excepcionalmente buenos", manifestó con mas pechuga que el Pato Donald.
En tanto, el diputado PS, Osvaldo Andrade, dijo que el escándalo que ahora viene es aquel del complemento previsional de las Isapres, las AFP.
El sistema las AFP, fue implantado por la dictadura y lo inventó Pepe Piraña, el hermanito, prometiendo jubilaciones felices, lo cual dista mucho de la dura realidad.
Sobre este serio problema, que afecta, por ejemplo, a muchos peruanos esperanzados en este modelo, el estadounidense Michael Warren se suma a la lista de especialistas que advierten sobre el fracaso de este sistema y el perjuicio para quienes creen que podrán disfrutar en una pensión decorosa y no solo en Chile.
En el Perú es preocupante, por ejemplo, que además de todas las burlas, ahora se permita jugar con los fondos de los afiliados en plazas del exterior en cantidades que pueden llegar al 50% de los depósitos. Esta maniobra resulta más extraña teniendo en cuenta que las calificadoras internacionales constantemente están señalando la fortaleza de la economía peruana, entonces, ¿para qué arriesgar los fondos en el exterior?
En tanto, a los escándalos ya perpetrados, en los últimos meses, los fondos de los afiliados pierden mientras las AFP siguen ganando dinero con las altas comisiones que, ya instalado el sistema, no deberían pasar del 5% de lo que pone cada afiliado.
Michael Warren dice que en los Estados Unidos, un fracasado pre candidato presidencial republicano con un apellido sugestivo, Herman Cain intentó proponer un plan alternativo de seguridad social: Un plan privado que sigue el modelo del implantado en Chile hace una generación.
“Chile tenía el mismo problema hace casi 30 años”, dijo Cain más de una vez.
Luego la suprema revelación: Los chilenos se inclinaron por un método de cuenta de retiro de pensiones, opcional, y ahora tienen cuentas de retiro individuales para sus trabajadores”.
Pero no hay nada opcional en el sistema chileno de pensiones. Exige que todos los trabajadores aporten el 10 por ciento de su salario a planes de pensiones privados, más otros pagos por seguro.
Estos fondos privados, tras la inflación de 1981, han crecido en un promedio del nueve por ciento anual, creando una riqueza que ha impulsado la economía de un puñado de millonarios.
La gente, por supuesto, está descontenta por las comisiones y otros conceptos que pagan, y están frustrados por el hecho de que sus pensiones son enanas.
Las encuestas realizadas han mostrado que si se les diese la oportunidad, la mayoría de chilenos preferiría —en lo referente a su retiro— decidir por su cuenta cómo invertir.
Según el millonario Cain: “Creo en el modelo chileno, en el que se da una opción de cuenta personal de retiro, para que pasemos de ser una sociedad que reconoce derechos a una sociedad que da la capacidad de ejercer derechos”.
Agrega; “Hace 30 años Chile tenía un sistema de pensiones que estaba en bancarrota. Un trabajador pagaba 28 centavos por dólar en un sistema que había quebrado. Finalmente despertaron y crearon un sistema en el que los trabajadores más jóvenes podían acceder a una nueva idea, tenían la oportunidad. Denles una oportunidad con una cuenta a su nombre y con el tiempo eliminaremos el actual sistema en bancarrota que tenemos”.
En nuestras AFPs los trabajadores entregan el 10 por ciento de sus primeros 33,360 de ingresos salariales anuales, y tienen para escoger entre cinco fondos cuyas inversiones van de los bonos seguros a las acciones con riesgo. Aproximadamente la mitad de los 17 millones de habitantes de Chile está hoy en el sistema privado y puede ganar pensiones completas a la edad de 60 años de edad las mujeres y 65 años de edad los hombres.
A diferencia de planes pensionarios tradicionales, estas cuentas de inversión son la propiedad privada de cada chileno. Al tiempo de jubilarse, pueden retirar cuanto deseen de lo que queda tras descontar impuestos. La familia puede heredar si queda algo tras la muerte del afiliado.
Por supuesto que no se exige a las empresas chilenas que aporten nada al sistema de pensiones.
A partir de 2002 se permitió a los ingenuos cotizantes —aparte del programa obligatorio— invertir hasta 10 por ciento más en ahorros antes de impuestos, que podrían retirarse en cualquier momento sin otras penalidades que los impuestos.
Estos planes libres, a los que recurren los chilenos lo bastante adinerados para separar hasta el 20 por ciento de sus ingresos, han entrado en auge y creado otro fondo de inversión de 5.700 millones de dólares, pero solo para los ricos.
Por eso, muchos se quejan de que las comisiones y otros conceptos suman hasta casi el 15 por ciento de sus contribuciones, según la Asociación Internacional de Supervisores Latinoamericanos de Fondos de Pensiones.
Los reguladores del sistema dicen que las personas que empiezan pagando mensualmente el límite legal a la edad de 25 años pueden retirarse con el equivalente del 70 por ciento de su salario. Pero esto no es común.
El desembolso promedio del trabajador es de unos cien mil pesos por mes, el 36 por ciento del salario promedio, dijo Gonzalo Cid Vega, experto en pensiones del Centro Nacional de Estudios de Desarrollo Alternativo, de Chile.
“Creamos un sistema de pensiones con buenas intenciones, pero cuando una persona se retira, se empobrece”, reconoce Cid.
En estas condiciones, las AFP chilenas son ahora parásitos del Estado para que solucione el problema causado a los afiliados
Otros cambios, en 2009, obligaron a participar en el sistema a los trabajadores independientes, lo cual hizo a los asegurados más difícil acogerse al retiro anticipado y retirar los fondos, creó subsidios del gobierno para dar cobertura a amas de casa y otros trabajadores informales y dio ciertas liberaciones de impuestos a los empleadores que voluntariamente aumentaran las contribuciones de sus trabajadores de bajos ingresos.
Estos cambios significan que el sistema chileno difícilmente puede considerarse el plan privado de pensiones que debía ser: dos terceras partes de los pensionistas reciben ahora algún tipo de apoyo estatal, que al mismo tiempo incrementa los impuestos y posibilita a las empresas sacar provecho de los ingresos del estado.
Por eso Andrade insiste: El próximo colapso que viene es de las AFP.
Además, según el ex ministro del Trabajo, "es una industria que tiene una serie de falencias que desgraciadamente no pudimos abordar antes, pero que se hace urgente hacerlo. No tiene capacidad de competencia, tiene mucha opacidad, no hay claridad dónde se invierten los fondos".
El timonel del alicaído Partido Socialista, aseguró que el sistema de las AFP sin el aporte estatal se derrumba y deja de funcionar.
Afirma que: "De dos pensiones, una hoy día está con aportes del Estado".
El diputado señaló que "o sea, lo que era un sistema privado que prometía pensiones importantes se ha transformado en un sistema que depende en más de un 50 por ciento del aporte estatal y esto no sólo tiene que ver con la reforma previsional de la presidenta Michelle Bachelet sino que tiene que ver con la incapacidad que tiene el sistema de otorgar pensiones adecuadas", añadió.
El parlamentario agregó que por ello "nosotros tenemos que hacernos cargo de este problema porque desgraciadamente en poco tiempo más esto va a colapsar y más aún cuando queda en evidencia que estamos indefensos absolutamente, todos los que tenemos fondos en las AFP, a los vaivenes del mercado, de las crisis financieras y de las inversiones que se hacen".
Lo bueno es que la gente comienza a darse cuenta. En una carta abierta, Eugenio Villegas Arias enviada a varios medios, sostuvo que las AFPs deben hacerse cargo de las perdidas por sus malas inversiones ni no pasarle la cuenta a los afiliados, los que no tienen ni la menor idea como se administra su dinero.
Agrega que esta administración es irresponsable y para peor con el consentimiento del Estad`.
Se enoja porque mientras los dueños del sistema ganan millones, los jubilados reciben limosnas y da la casualidad que son los últimos los dueños del dinero.
Dice que ha llegado el momento de terminar con este saqueo, garantizado por un sistema infame.
Media mentira.
ClariNet
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