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BRUTITOS DE CORAZON:
LA OLA DE CATAPILCOS…
Por Zoila Concha de Vaca
Ay, estos chiquillos de la derecha que parecen no haber aprendido nada de nada a lo largo de los años.
Frente a la posibilidad cierta de una derrota en las elecciones que comienzan en octubre y culminan con la presidencial de fines del próximo año, como lo confiesa el Carloncho Larraín, andan inventando curas de Catapilco.
Mi primo Trampolín de la Tramposienta y la Engañifa, me explica que el Cura de Catapilco fue un sotanudo que en vez de dárselas de pedófilo, en 1958, se dedicó a candidato presidencial.
Sacó 50.000 votos de gente pobre, los mismos que le faltaron a Salvador Allende para ganarle a Jorge Alessandri.
Ahí está este niño Marcos Enriquez, que no se qué mosca le pico que además se puso Ominami como si fuera tan elegante dárselas de japonés sin usar kimono.
Yo conocí mucho a su mama en París, tenía pegue la gordita, pero tampoco tanto.
Como dice el Trampolín, el nene vive hablando contra la partidocracia como si él no tuviese nada que ver.
Pero… si a él lo sacaron del café Fouquet y lo trajeron directo al Congreso.
Antes de eso, ¿a quien le ganó, ah?
El Trampo dice que todavía vive entre Santiago y París y que quiere ser candidato presidencial otra vez porque lo encuentra muy chic.
El pariente asegura que la otra vez no le fue tan mal, por el descrédito del candidato oficialista, este niño Lalito Frei que no calienta a nadie, sería cosa de preguntarle a la Martita.
Pero, una segunda vez ¿Quién sabe?
En todo caso, para octubre quiere tener toda una colección de Catapilcos.
Como quien dice, cada cual con su gusto.
Otro Catapilco surgido de la nada, el economista Franco Parisi, defiende su aspiración independiente a La Moneda e insiste en llegar a ser presidente sin militar en ningún partido y financiándose por si mismo la campaña para no deber favores.
"Los partidos se farrearon la oportunidad, monopolizaron la política. No me siento cercano ni a la Alianza ni a la Concertación”, esbozando que "la gobernabilidad la hacen las personas, no los partidos".
O sea que el muchacho no es ni chicha ni limonada y que según él da lo mismo.
¿Será un vermouth? ¿O un chuflay, se acuerdan de la vieja Bilz con asguadiente?
En fin. La verdad es que como están las cosas ni para Catapilcos, ganamos.
ClariNet
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